- El 91% de comunidades indígenas exige documentos comunitarios para acreditar candidaturas. Además, el 93% de la población LGBTTTIQA+ pide mecanismos de verificación reales y el 82% de personas con discapacidad rechaza trámites inaccesibles.
El Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) reveló resultados a las consultas realizadas a 531 personas de pueblos indígenas, personas con discapacidad, comunidades LGBTTTIQA+, juventudes y migrantes, que reconfiguran el mapa político rumbo a 2027, la respuesta es una realidad que los partidos políticos no pueden ocultar pues“incluir en las listas no es suficiente; hay que garantizar el poder real”.
Los resultados de las consultas son un diagnóstico crudo de cómo las cuotas han sido, en muchos casos, un parche que no cura la herida de la exclusión.
El fracaso de las “candidaturas de adorno”
Mientras los partidos políticos suelen presumir sus listas plurales, la voz de las bases es demoledora. En el caso de las personas con discapacidad, el 54.6% ni siquiera sabía que existía una acción afirmativa para ellos en 2024. Peor aún: el 61.2% desconoce a alguien electo bajo esa figura. Es decir, las cuotas existen, pero la representación es invisible.
La comunidad LGBTTTIQA+ fue aún más tajante: 56.67% considera que las candidaturas no las representaron adecuadamente. Y aunque el 90% pide que las cuotas sigan, la mitad exige un replanteamiento integral. La demanda no es eliminar las acciones, sino evitar que sean usurpadas por personajes que solo buscan el cargo.
El vínculo comunitario: el gran debate indígena
En los pueblos originarios, la discusión fue de fondo. El 55% de las mesas de trabajo considera que la representación indígena es adecuada en los municipios, pero esa cifra se desploma al 32% en los distritos electorales. La cercanía importa, y mucho.
Sin embargo, el dato que encendió todas las alarmas políticas fue que el 91% de las comunidades exige que los aspirantes presenten documentos expedidos por Asambleas Comunitarias o autoridades tradicionales para acreditar su vínculo. Además, ninguna mesa reconoció a la figura del “Gobernador Indígena” como autoridad legítima. Un golpe directo a ciertas estructuras políticas que buscan validación sin arraigo.
Verificación sí, pero sin acoso
En las poblaciones LGBTTTIQA+, el clamor fue unánime: el 93.33% quiere mecanismos de verificación para saber quién realmente pertenece a la comunidad. Pero con una línea roja clara: no a las evaluaciones médicas, psicológicas o entrevistas invasivas. La certeza no puede justificar la violación de la privacidad.
Para las juventudes, el problema es otro: el 53.7% no sabía que existían cuotas para ellos. La falta de información es la principal barrera, seguida de los prejuicios sobre sus capacidades. Para los tlaxcaltecas en el extranjero, el 76.32% ignoraba la acción afirmativa; su principal herramienta de identidad sigue siendo la credencial de elector.
El mensaje de fondo: “Poder, no solo curul”
Manuel Ávila González, consejero presidente del ITE, fue claro: “Nuestra democracia se fortalece cuando todas las personas tienen la posibilidad de participar en condiciones de igualdad”. Pero el mensaje que dejaron los foros es más profundo: la igualdad no se decreta con una cuota, se construye con reglas claras, competitividad y participación directa.
Rumbo a 2027, el ITE tiene sobre la mesa un mandato popular: diseñar acciones afirmativas que no sean un simple requisito, sino una verdadera palanca de poder. La ciudadanía ya habló. Ahora, los partidos y el instituto tienen la palabra.
“Postular no siempre equivale a representar. Las consultas del ITE son el espejo donde los partidos deberán mirarse antes de definir sus candidaturas para 2027. La exigencia no es estar en la boleta, es ganar con legitimidad.”