La campaña #CuidarNosUne, impulsada por la Secretaría de las Mujeres de Tlaxcala, provocó una intensa controversia tras la instalación de un espectacular con mensajes que, para activistas, académicas y especialistas en derechos humanos, reproducen estereotipos de género y minimizan una problemática estructural al recurrir a expresiones propias de la cultura del “meme”.
Las críticas se centraron en el contenido de la publicidad oficial, al considerar que utiliza frases de corte machista y destina recursos públicos a una estrategia de comunicación que, lejos de contribuir al cambio cultural, trivializa la corresponsabilidad en las labores de cuidado y la igualdad entre mujeres y hombres.
Frente a los señalamientos, la Secretaría de las Mujeres defendió la campaña al sostener que el uso de un lenguaje coloquial busca generar cercanía con la población y facilitar que el mensaje llegue a un mayor número de personas. Sin embargo, la explicación no frenó el debate público ni las exigencias para replantear la estrategia.
La controversia derivó en un posicionamiento de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Tlaxcala (CEDHT), organismo que subrayó que la paternidad activa no debe entenderse como una “ayuda voluntaria”, sino como una obligación jurídica, ética y afectiva derivada del principio de corresponsabilidad familiar.
En su pronunciamiento, la CEDHT exhortó a que toda comunicación institucional sea revisada bajo una perspectiva de género e interseccional, con el propósito de evitar la reproducción de violencia simbólica, estereotipos o mensajes que puedan debilitar los avances en materia de igualdad sustantiva.
El organismo recordó que, de acuerdo con cifras del INEGI, el 70.1 por ciento de las mujeres en México ha experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida, contexto que obliga a las instituciones públicas a emitir mensajes responsables, sustentados en evidencia y respetuosos de los derechos humanos.
Asimismo, enfatizó que la comunicación gubernamental no solo informa, sino que también contribuye a construir imaginarios sociales, por lo que debe ser congruente con las obligaciones constitucionales e internacionales del Estado mexicano en materia de igualdad y no discriminación.
La polémica en torno a #CuidarNosUne reabrió el debate sobre los límites de las campañas institucionales que buscan conectar con la ciudadanía mediante un lenguaje informal, así como sobre la responsabilidad de las autoridades para garantizar que sus mensajes promuevan la igualdad de género sin reforzar estereotipos o prácticas discriminatorias.
