Luego de ser reelecta como presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Tlaxcala (CEDH), Jakqueline Ordóñez Brasdefer aseguró que mantendrá un diálogo abierto con las organizaciones y personas que han manifestado inconformidad con su continuidad en el cargo.
Durante la toma de protesta, que se llevó a cabo en un ambiente tenso y marcado por gritos de rechazo por parte de activistas y representantes de la sociedad civil, Ordóñez reconoció el desafío de integrar a las voces críticas para construir una agenda común en favor de los derechos humanos en la entidad.
“La única forma de legitimar mi trabajo al frente de la Comisión es escuchando y atendiendo a las posturas disidentes”, expresó la ombudsperson, quien reiteró su compromiso con un diálogo abierto y permanente.
Ordóñez Brasdefer también defendió su gestión anterior, señalando que desde 2021 ha mantenido canales de comunicación con distintos colectivos, incluidos aquellos que hoy cuestionan su reelección. “Siempre ha existido diálogo circular con quienes han manifestado su desacuerdo; las puertas de la CEDH seguirán abiertas para todas las organizaciones ciudadanas”, subrayó.