- Atlangatepec cerrará el 31 de octubre y aún se definen los sitios que recibirán los residuos; Medio Ambiente planteó seis alternativas para evitar que la basura se acumule en las calles.
El destino de la basura en Tlaxcala está en cuenta regresiva. Con el cierre del relleno sanitario de Atlangatepec previsto para el 31 de octubre, los municipios tienen pocos días para resolver dónde descargarán los residuos que recogen diariamente, mientras el gobierno estatal busca opciones para evitar afectaciones en el servicio.
Pedro Aquino Alvarado, titular de la Secretaría de Medio Ambiente, reconoció que todavía se trabaja en la transición y anunció que ya se presentaron seis alternativas temporales, algunas dentro y otras fuera del estado. Las propuestas serán revisadas con cada ayuntamiento para determinar cuáles cumplen con las normas y resultan viables por costos y distancia.
El problema ya ha comenzado a reflejarse en la operación de algunos municipios, donde se reportaron retrasos en la recolección. El funcionario admitió que en ciertos casos hubo afectaciones y señaló que también deben corregirse fallas de coordinación y comunicación para evitar que los residuos terminen acumulados en la vía pública.
La presión sobre el relleno sanitario continúa. Según Aquino Alvarado, el jueves ingresaron 189 camiones, cuando normalmente se reciben entre 140 y 150 al día. Aunque las filas comenzaron a bajar, la declaratoria de emergencia se mantiene porque el cierre está próximo y las autoridades necesitan acelerar las decisiones.
Para enfrentar la situación, Medio Ambiente ofreció agilizar los permisos para que los ayuntamientos puedan incorporar más camiones recolectores y buscar alternativas de disposición. La meta es definir los nuevos destinos durante estos días, realizar pruebas de transición la próxima semana y comenzar a utilizarlos a partir del 1 de noviembre.
Pero encontrar otro lugar para descargar la basura solo resolvería la urgencia inmediata. La dependencia también trabaja en una estrategia de economía circular que permita aprovechar los residuos y establecer una solución permanente para el estado. Por ahora, el desafío es evitar que el cierre de Atlangatepec termine convirtiéndose en un problema de basura acumulada para las familias tlaxcaltecas.