Muere Alfonso Sánchez Anaya, el político de la alternancia en Tlaxcala

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* El exgobernador falleció este domingo 26 de julio de 2026 en su casa en Apizaco y será velado en su rancho en Tlaxco. Médico veterinario de profesión y protagonista de uno de los episodios políticos más trascendentes en la historia contemporánea del estado, dejó un legado marcado por la alternancia, la confrontación política y una profunda influencia en la vida pública tlaxcalteca.

La política tlaxcalteca está de luto. El exgobernador Alfonso Abraham Sánchez Anaya falleció este domingo 26 de julio de 2026 a consecuencia de los problemas de salud que padeció, a los 85 años de edad, poniendo fin a la trayectoria de uno de los personajes que transformó el mapa político de Tlaxcala y abrió la puerta a la alternancia después de décadas de dominio del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Originario de Apizaco, donde nació el 23 de enero de 1941, Sánchez Anaya fue médico veterinario zootecnista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Antes de convertirse en gobernador, construyó una larga carrera dentro del PRI, partido en el que militó durante casi tres décadas y desde el cual ocupó diversos cargos de representación popular y responsabilidades administrativas.

Sin embargo, el momento que definiría su carrera llegó en 1998, tras revelarse e inconformarse con la designación del candidato priista al gobierno estatal, rompió con el partido que lo había formado políticamente y aceptó la candidatura común del PRD, PT y PVEM, impulsada por el entonces dirigente nacional perredista Andrés Manuel López Obrador. Aquella decisión cambió para siempre la historia política de Tlaxcala.

En una elección histórica derrotó al candidato del PRI, Joaquín Cisneros Fernández, convirtiéndose en el primer gobernador de oposición en la época moderna del estado y poniendo fin a la hegemonía priista. Su triunfo marcó el inicio de la alternancia política en Tlaxcala y abrió un nuevo capítulo en la competencia electoral de la entidad.

Gobernó Tlaxcala de 1999 a 2005. Durante su administración impulsó obras de infraestructura, programas de desarrollo social, proyectos educativos y acciones para fortalecer la seguridad pública. También fue uno de los promotores de la entonces Asociación Nacional de Gobernadores (ANAGO), antecedente de la actual Conferencia Nacional de Gobernadoras y Gobernadores (CONAGO), consolidándose como una figura con presencia nacional.

Su administración estuvo rodeada de controversias. La decisión de impulsar políticamente a su esposa, Maricarmen Ramírez García, como candidata a sucederlo en la gubernatura generó fuertes críticas y abrió uno de los episodios de mayor polarización política en Tlaxcala. A partir de entonces, Sánchez Anaya se convirtió en un personaje tan influyente como polémico dentro de la vida pública estatal.

Tras concluir su mandato fue electo senador de la República para el periodo 2006-2012. Años más tarde abandonó el PRD y se sumó al proyecto político de Morena, respaldando nuevamente a Andrés Manuel López Obrador. Durante el gobierno federal ocupó cargos administrativos en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y posteriormente en la Secretaría de Gobernación.

En los últimos años se mantuvo alejado de la primera línea política, aunque seguía siendo una voz de consulta y referencia obligada para entender la evolución democrática de Tlaxcala. Apenas en marzo pasado fue presentado un libro que recopiló su legado político y su visión de gobierno.

Con su muerte desaparece uno de los últimos protagonistas de una generación que redefinió el rumbo político del estado. Para sus simpatizantes fue el hombre que derrotó al sistema y abrió paso a la alternancia; para sus críticos, un gobernante cuya administración dejó decisiones controvertidas y una fuerte concentración del poder político.

Más allá de las distintas interpretaciones sobre su legado, la historia registra a Alfonso Sánchez Anaya como el político que cambió el rumbo electoral de Tlaxcala y convirtió la alternancia en una realidad. Su fallecimiento cierra un capítulo fundamental en la historia política contemporánea de la entidad.