El conflicto por la asignación de cargas horarias en el sector educativo de Tlaxcala llegará a las calles. Integrantes del Movimiento Magisterial, docentes de la Sección 55 del SNTE y Antorcha Magisterial anunciaron una movilización para este jueves 27 de agosto, a partir de las 7:00 horas, al considerar agotadas las vías institucionales para resolver sus inconformidades.
El reclamo, según los docentes, es cómo se estarían asignando las horas de trabajo, los representantes magisteriales cuestionan que los criterios puedan aplicarse de manera discrecional y demandan que las reglas sean las mismas para todos. Para los inconformes, el problema no se limita a una disputa administrativa: está en juego la transparencia de las decisiones que afectan directamente las condiciones laborales de los trabajadores de la educación.
Ante la falta de respuestas de la Dirección General, el magisterio decidió trasladar su exigencia a la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros. Los docentes aseguran que han solicitado reuniones con el director general para plantear sus problemas, pero no han obtenido una solución concreta, por lo que ahora buscan que la mandataria intervenga directamente.
Los representantes sindicales señalaron que no pretenden acusarla de originar el conflicto y dijeron confiar en que no sea responsable de la situación. Su petición es que intervenga para garantizar que las normas se cumplan de manera uniforme y evitar decisiones que, desde su perspectiva, puedan favorecer o perjudicar a determinados trabajadores.
La movilización también llevará un documento directamente al Gobierno estatal. Los docentes anunciaron que entregarán un pliego petitorio a Cuéllar Cisneros y solicitarán revisar la actuación del director general, a quien responsabilizan de no haber resuelto las problemáticas planteadas por el sector.
El magisterio sostiene que no está en contra de la aplicación de la ley; por el contrario, exige que las disposiciones se respeten, pero bajo criterios claros, transparentes y aplicables por igual.
Los docentes advierten que el conflicto de las cargas horarias es sólo una parte de una problemática educativa más amplia, en la que también ubican la deserción escolar y la violencia contra estudiantes.