MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
MARTÍN RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ/INNOMBRABLE
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Lorena Cuéllar es una política profesional, sin duda es cierto. Comenzó coordinando la campaña de su tío Joaquín Cisneros, cuando el ex senador y ex alcalde soñó con ser gobernador y se quedó en el camino para ver subir a la máxima magistratura a su correligionario Alfonso Sánchez Anaya, que para entonces se había pintado de amarillo.

Fue también responsable del DIF municipal de la capital, fue diputada local, fue senadora, fue coordinadora de la 4T, fue maestra de educación especial y desde esa posición generó mucho trabajo en campo… pero ni con todos esos antecedentes le alcanzaría para ser tomada en cuenta en el gabinete federal. No nos engañemos.

Su llegada al gabinete de Claudia Sheinbaum Pardo, si se confirma, sería por motivos políticos y no por trayectoria. De ser requisito obligado Josefina Rodriguez Zamora jamás habría alcanzado esa posición de la que hoy goza en la Secretaría de Turismo de México.

Una posición junto a la mujer más poderosa de México, como lo es Claudia Sheinbaum Pardo, solo se puede alcanzar por cercanía al grupo, por recomendación, por una influencia superior, por una muy notable inversión durante la campaña, o quizá por conveniencia política… pragmátismo le llaman ahora.

Y es este ultimo punto como Cuéllar Cisneros podría ser tomada en cuenta por Sheinbaum en el gabinete federal. La historia de Beatriz Paredes Rangel podría repetirse. Permítame explicarme.

Para quien no lo sepa la ex gobernadora Beatriz Paredes Rangel solicitó licencia anticipada a la gubernatura de Tlaxcala en 1992 para ascender a cargos nacionales del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del gobierno federal de Carlos Salinas de Gortari; meses después fue nombrada embajadora en Cuba. ¿Premio o castigo?, nadie sabe la respuesta, más que ella.

El periodo constitucional de Paredes Rangel concluía en enero de 1993, pero en abril de 1992 pidió licencia al Congreso local. Ese mismo día fue nombrada secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional del PRI. Fue la primera mujer en ese cargo nacional de alto rango en el partido, sí, pero a cambio de abandonar la entidad.

La sustituyó como gobernador interino Samuel Quiroz de la Vega -su entonces secretario de Gobierno-, quien gobernó o guió el barco de abril de 1992 a enero de 1993. Todo esto para que en las elecciones estatales de noviembre de 1992, José Antonio Álvarez Lima no tuviera al enemigo en casa. Es un secreto a voces que Beatriz quería IM-PO-NER al huamantleco Álvaro Salazar.

A tantos años de distancia se sigue afirmando que la salida anticipada de Beatriz Paredes facilitó el control de la sucesión desde el centro; la oriunda de Tizatlán permaneció poco tiempo como secretaria general del tricolor para asumir una subsecretaría en la Secretaría de Gobernación… también duró muy poco: en febrero de 1993 Salinas la designó embajadora de México en Cuba, donde permaneció hasta finales de enero de 1994. 

En aquel entonces el traslado de Beatriz Paredez a la secretaría general del PRI se presentó como un reconocimiento y un paso hacia la élite nacional… la realidad es que se le alejó del ámbito local para no involucrarse en nombramientos locales y particularmente en la elección al gobierno de Tlaxcala.

¿Este episodio podría repetirse en Tlaxcala?, sí, no lo dudo, pero para dejar el cargo a Luis Antonio Ramírez Hernández los del equipo de Rivera Rivera y de la propia Cuéllar Cisneros tendrían que ser masoquistas y odiar mucho a los tlaxcaltecas. Samuel Quiroz tenía madurez, identidad y formación política… Luis Ramírez tiene salud.

Si la salida de Cuéllar se diera tendría que ser junto con el originario de Morelos, todo eso para medianamente garantizar una transición sin complicaciones en lo que será la elección del 2027. Ramírez Hernández no tiene vocación ni identidad local, como no la tuvo para con Cuéllar, como tampoco la tuvo con Rodriguez Zamora -que en algún momento sonó para la sucesión- y como seguramente tampoco la tendría con Rivera Rivera

Pero si la salida de Cuéllar Cisneros tampoco se ratifica tendrían que venir acomodos que le den certeza al grupo que ganó la coordinación. Cambios en Delegaciones, Gobernación y posiciones innegociables en el congreso local, en municipios clave y en otros espacios que sirven para ejercer el poder.

El gobierno interino de Quiroz de la Vega mantuvo la continuidad priista y preparó el terreno para Álvarez Lima, quien ganó con amplio margen en 1992. ¿Alguien cree que Ramírez Hernández tenga las ganas y la capacidad de hacerlo?, a estas alturas del partido ni su madrina podría apostar por él y eso se verá en las próximas horas. desafortunadamente para Tlaxcala Luis Antonio Ramírez no es ni se parece a Samuel Quiroz.