Reúne Lorena Cuéllar a Alfonso Sánchez García y Héctor Israel Israel Ortiz

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  • El desayuno entre Lorena Cuéllar, Héctor Israel Ortiz Ortiz y Alfonso Sánchez García desata nuevas dudas sobre la imparcialidad del proceso interno de Morena, justo cuando otros aspirantes exigen que el gobierno saque las manos de la sucesión.

En política las formas también son fondo. Y cuando quienes detentan el poder se reúnen “en privado” con uno de los aspirantes a sucederlos, el mensaje difícilmente puede interpretarse como una simple cortesía.

La gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, fue captada durante un desayuno “privado” con el exgobernador Héctor Israel Ortiz Ortiz y el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García, el político al que diversos actores identifican como el perfil más cercano al grupo en el poder para buscar la coordinación estatal de la Cuarta Transformación.

El encuentro ocurrió en un conocido restaurante de la capital del estado y, de acuerdo con las imágenes, únicamente participaron estos tres personajes.

La reunión llega en el peor momento posible para el discurso de imparcialidad que Morena ha intentado sostener.

Mientras el partido insiste en que la definición de su candidatura deberá surgir de un proceso democrático, los hechos vuelven a colocar sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿realmente hay piso parejo o el relevo ya se está negociando desde las oficinas del poder?

No es una interrogante menor. Apenas en días recientes, Raymundo Vázquez Conchas, Ana Lilia Rivera Rivera, Carlos Augusto Pérez Hernández, Irma Yordana Garay Loredo, José Alejandro Aguilar López y Salvador Santos Cedillo han exigido públicamente reglas claras, equidad y, sobre todo, que el gobierno estatal no intervenga en la contienda interna.

Sin embargo, el desayuno entre la gobernadora y uno de los aspirantes envía una señal política que difícilmente puede pasar inadvertida.

En una elección donde la percepción de imparcialidad es tan importante como la imparcialidad misma, un encuentro de esta naturaleza inevitablemente fortalece la narrativa de quienes sostienen que existe un proyecto político con respaldo desde Palacio de Gobierno.

Más aún por la presencia de Héctor Israel Ortiz Ortiz, un exgobernador con amplia experiencia en la operación política y cuya participación en una reunión de este nivel difícilmente puede considerarse irrelevante en el contexto de la sucesión.

Hasta ahora ninguno de los asistentes ha explicado el motivo del encuentro. El silencio, lejos de disipar las dudas, alimenta las especulaciones y deja crecer la percepción de que, mientras públicamente se habla de democracia interna, en privado podrían estar construyéndose acuerdos que inclinen la balanza.

Morena enfrenta así uno de sus mayores desafíos rumbo a 2027: convencer a su propia militancia de que la candidatura no será producto de la cercanía con el poder, sino de un proceso auténticamente abierto.

Porque si quienes hoy exigen “piso parejo” observan que el presunto aspirante favorito mantiene reuniones privadas con la titular del Ejecutivo estatal y con uno de los operadores políticos más experimentados de Tlaxcala, la sospecha de una eventual imposición dejará de ser solo un discurso de campaña para convertirse en una crisis de credibilidad para el partido gobernante.

A concluir la reunión, la mandataria local se subió a su camioneta y espero a que Alfonso Sánchez García abordara la unidad oficial y por espacio de siete minutos sostuvieron una plática privada, luego el aspirante a la coordinación de morena en Tlaxcala salió de la unidad oficial y se retiró a su vehículo particular, mientras que el ex gobernador Hector Israel Ortiz Ortiz fue el primero en abandonar dicha reunión.

La reunión que pudo realizarse en palacio de gobierno o en casa de la titular del ejecutivo tuvo la intención de presumirse en un contexto público, pues para nadie es ajeno que ese restaurante reúne a la clase política y empresarial de la entidad.