La elección de Coahuila, este domingo, dirá cosas. ¿Sigue machuchón el PRI? Se verá

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* Coahuila pone a prueba la fuerza del PRI tras casi un siglo en el poder y el crecimiento de Morena rumbo a 2027 y 2029.

Las elecciones legislativas en Coahuila son un termómetro político nacional. Mostrarán el impacto de las campañas que buscan posicionar a Morena como “narcopartido”, el avance de ese partido en la entidad –donde ya es la segunda fuerza política– y el voto que conserva el PRI. También adelantarán señales del proceso electoral federal 2027 y del estatal 2029, cuando se renueve la gubernatura.

Coahuila es la única entidad del país en la que nunca ha habido alternancia política, pues el PRI la ha gobernado desde hace casi 100 años. Es también la única entidad donde ese partido mantiene una gubernatura sin coalición.

Este domingo 7 de junio la población coahuilense elegirá a las diputadas y a los diputados de su Congreso, que también sigue siendo dominado por la bancada tricolor.

En los últimos años Morena incrementó su presencia electoral y se consolidó como la segunda fuerza política del estado. En la elección presidencial de 2024, Claudia Sheinbaum obtuvo ahí 853 mil 437 votos, equivalentes al 53 por ciento de la votación, por encima de la coalición opositora.

La dirigencia morenista sostiene que este crecimiento forma parte de un proceso orientado a modificar el equilibrio político en la entidad.
“El PRI no es invencible y Morena ya ha demostrado las fisuras”, dijo en entrevista José Antonio Carrera Barroso, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Unidad Iztapalapa.

Campañas violentas

Morena asegura que existen distritos con diferencias mínimas entre las fuerzas contendientes e incluso algunos con empate técnico. El partido ha basado su estrategia en recorridos territoriales y actividades de afiliación, apoyándose en militantes y candidatos que realizan trabajo directo con los electores.

También destaca la participación que tuvo Andrés López Beltrán en las tareas de organización y registro de simpatizantes en el estado, antes de dejar el comité directivo de Morena e iniciar su campaña para una diputación federal por Tabasco.

El avance de Morena coincide con una reducción de la presencia electoral del PAN, que obtuvo 5.82 por ciento de la votación reciente. Aunque el Gobierno estatal permanece en manos de Manolo Jiménez, distintos análisis señalan que el PRI conserva el poder con una proporción menor del total de votos emitidos.

En la elección federal más reciente, Morena alcanzó alrededor de 690 mil sufragios, equivalentes al 43.48 por ciento, mientras que el PRI obtuvo cerca de 489 mil votos, cifras que muestran cambios en las preferencias electorales de una parte del electorado coahuilense.

Esa pérdida está haciendo mella en el PRI. Estas campañas no han estado exentas de violencia contra la principal oposición del tricolor, que es Morena.
El 9 de mayo, el partido guinda denunció una tentativa de homicidio contra Delia Aurora Hernández Alvarado, mientras la candidata del Distrito 4 realizaba actividades de campaña en San Pedro. Señaló como responsable de estos hechos al exdiputado local del PVEM, Édgar Sánchez, quien ahora llama a votar por Unidad Democrática de Coahuila (UDC), un partido local que va en alianza con el PRI.

De su lado, el tricolor asegura que Morena trata de coaccionar el voto. En redes sociales fue difundido un video en el que supuestamente dos hombres amenazan a una mujer con quitarle los programas sociales si no vota por Morena. La grabación fue hecha a distancia de esa escena, no obstante, el audio es nítido y de calidad como si estuvieran cerca.

Las alianzas

Coahuila es gobernado por el priista Manolo Jiménez Salinas desde 2023 y terminará su periodo en 2029. En este proceso electoral se elegirán a las 25 diputadas y diputados que conformarán la LXIV Legislatura, 16 por voto directo y 9 plurinominales.
Actualmente, en la LVIII Legislatura, el PRI tiene la mayoría con 10 curules. Aunque en el trienio pasado tenía 16. La segunda fuerza política es Morena, con apenas 5 diputaciones, pero una más que en la legislatura pasada.

El resto se reparten entre el PAN, con tres diputaciones; el extinto PRD tiene dos; el UDC, el PT y el PVEM tienen una curul cada uno.
Además de esos partidos, en estas elecciones compiten Movimiento Ciudadano (MC), que no cuenta con ningún escaño en el Congreso. Así como los institutos políticos con registro local: Partido México Avante (PMA), que se define como ni de izquierda, ni de derecha; y el Partido Nuevas Ideas (PNI), como Nuevas Ideas (NI), el partido que llevó a Nayib Bukele a la Presidencia de El Salvador.

Esta vez el PAN no conformó una alianza con el PRI, como en el proceso electoral de 2023, cuando también incluyeron al agonizante PRD. Pero sí se configuraron otras dos coaliciones.

La primera es la Alianza Ciudadana por la Seguridad, con el PRI y UDC. En las elecciones pasadas el UDC se unió al PVEM, esta vez el partido del tucán va solo.

La segunda alianza es Sigamos Haciendo Historia en Coahuila, entre Morena y el PT. En 2023, los dos aliados nacionales del partido guinda, Partido Verde y PT, se fueron por su lado.

En aquellas otras elecciones, el enfrentamiento entre los candidatos Armando Guadiana Tijerina, de Morena, y Ricardo Mejía Berdeja, del PT, afectó más al partido guinda en su búsqueda de arrebatarle al PRI la entidad en la que sigue enquistado.
“Esa ruptura terminó facilitando el triunfo priista”, consideró el politólogo José Antonio Carrera Barroso.

El PRI está en todos lados

“Coahuila me parece un caso fascinante porque ahí se rompen las narrativas simplistas sobre que el PRI está resistiendo o está fracasando”, expuso José Antonio Carrera Barroso, exasesor del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE).
Ese partido ni está fuerte ni está acabado en Coahuila. Continúa controlando las “redes municipales, empresariales, sindicales, burocráticas como lo ha ha hecho durante décadas”, apuntó el académico.

Eso muestra que “la política no depende sólo de la popularidad nacional de un partido”, señaló en referencia a Morena. O de su impopularidad, en el caso del PRI. Es decir, la fuerza de Morena a nivel federal no le ha alcanzado para gobernar Coahuila y pese al rechazo al tricolor en el resto del país, éste todavía mantiene cierta estructura anclada en diferentes sectores.

“Las alianzas regionales, grupos económicos, sindicatos, empresarios, operadores políticos, redes familiares, control institucional y formas de gobernar construidas durante décadas (por el PRI) pueden mantener vivo a un partido incluso cuando nacionalmente pierde fuerza”, refirió el politólogo.

Alguien que muestra cómo los priistas están incrustados en varios sectores del poder estatal es Diego Rodríguez. Él es subsecretario de Gobierno; suplente del magistrado presidente en el Poder Judicial, Miguel Felipe Mery Ayup; secretario de Organización del PRI, y probablemente será también diputado, pues es candidato plurinominal al Congreso.

Con información de Sinembargo