Ante el incremento de hechos de violencia en distintas regiones del país, el secretario de Educación Pública de Tlaxcala, Homero Meneses Hernández, llamó a reflexionar sobre la necesidad de fortalecer la cultura de paz desde la educación y la corresponsabilidad de madres, padres y docentes en la formación de niñas, niños y adolescentes.
Durante su intervención, Meneses advirtió que, si bien Tlaxcala no enfrenta los niveles de violencia registrados en estados como Michoacán o Jalisco, es indispensable “reencauzar” las acciones nacionales hacia una cultura de paz y atender con mayor profundidad las causas sociales de la violencia.
“No queremos llegar a esos escenarios” señaló; ya tuvimos hechos graves, pero afortunadamente no hemos alcanzado esos niveles”.
El funcionario consideró que el país necesita una revisión legislativa que refuerce el papel de las familias en la educación, al recordar que el artículo 31 constitucional establece como obligación de los padres garantizar la educación de sus hijos, aunque no existe una ley reglamentaria que lo haga exigible.
“Por ejemplo, cuando un padre da de baja a su hijo en secundaria, las autoridades educativas no pueden impedirlo, pero tampoco hay un mecanismo legal que obligue a los padres a garantizar su derecho a la educación.
Necesitamos una ley reglamentaria del artículo 31 constitucional para corregir eso”, expresó.
Meneses anunció además que a partir del 1 de enero de 2026 comenzará a operar el Sistema de Alerta del Bienestar Escolar (SABE), una plataforma estatal que automatizará los protocolos de actuación ante casos de violencia escolar y permitirá recopilar estadísticas más precisas para diseñar políticas públicas focalizadas.
Actualmente, los protocolos vigentes datan de 2021, mientras que los emitidos por la federación en 2023 y 2025 aún no se han actualizado en Tlaxcala.
En este sentido, el secretario destacó la importancia de que las organizaciones sindicales y el magisterio participen en la revisión de los nuevos lineamientos, de manera que estos protejan tanto a estudiantes como a docentes.
“Los protocolos, por naturaleza, protegen a la niñez, pero no al magisterio. Debemos integrar todo en un solo instrumento que dé visibilidad y permita actuar con oportunidad”, añadió.
Aunque reconoció que los casos de violencia escolar reportados en Tlaxcala son pocos cuatro o cinco que se han hecho públicos, insistió en que el reto no es menor, construir un sistema educativo que fomente la convivencia pacífica y la corresponsabilidad social en torno a la formación de las nuevas generaciones.