• Preocupa el silencio mortuorio del órgano electoral ante evidentes actos anticipados de campaña a la candidatura al Gobierno del Estado por Alfonso Sánchez el aspirante oficialista
La ceguera, el silencio y la inoperatividad de los Consejeros integrantes del Instituto Electoral de Tlaxcala (ITE) son la representación ideal de la canción de Shakira, “Ciega, sordamuda” porque no han emitido una sola palabra ante los evidentes actos anticipados de campaña del aspirante oficialista y alcalde de Tlaxcala Alfonso que busca desesperadamente intentar crecer en la preferencia de los tlaxcaltecas para obtener la candidatura al Gobierno del Estado de Tlaxcala por el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA).
Si bien es cierto que ningún partido político ha emitido su convocatoria pública para la elección interna de los candidatos al Gobierno del Estado ó cualquier otro cargo de elección popular, porque aún no son los tiempos electorales, es evidente y descarado que el edil capitalino Alfonso Sánchez ande desesperado promocionándose en los municipios con ayuda de funcionarios y trabajadores, que son obligados por el Gobierno y por diputados locales, para que intente subir puntos para medio alcanzar a la puntera la Senadora Ana Lilia Rivera Rivera que le lleva entre 28 y 35 puntos de ventaja de acuerdo a las últimas encuestas que registra la dirigencia nacional de MORENA.
No olvidemos que en esta carrera también se encuentra el amigo de Andrés Manuel López Obrador, el responsable de la finanzas en el Estado de México, Oscar Flores Jiménez quien respeta, al igual que la Senadora Ana Lilia Rivera Rivera, los tiempos electorales y cumple con los valores de lealtad y los principios de la Cuarta Transformación.
Que los Consejeros Electorales no vean los actos anticipados de campaña en bardas, pegotes en autos, postes, campañas digitales en redes sociales y reuniones con habitantes, los convierte en traidores al pueblo y cómplices de un fraude que a todas luces busca consolidar el oficialismo al pretender normalizar una imposición para conservar entre familias el poder y frenar la entrega del poder al pueblo. “Malditos aquellos que engañan al pueblo y con sus acciones lo traicionan”, frase del Revolucionario “Emiliano Zapata”.
El pueblo libre y sabio ya está harto y cansado de lo mismo, de las imposiciones, de los caprichos, del nepotismo, del autoritarismo y del control político de un grupo de familias que se prestan el Gobierno para saciar su sed de poder.
Le aseguro que los actos anticipados de campaña continuarán, el alcalde seguirá asistiendo a reuniones con acarreados, seguirá felicitando a “cumpleañeros”, seguirá hablando de su trayectoria, seguirá compartiendo experiencias de vida, seguirá hablando de los beneficios de los programas sociales, seguirá invadiendo las redes sociales con campañas sin sentido que no tienen pies ni cabeza, seguirá en el ojo público mientras las capital se hunde en la inseguridad y con calles inundadas de baches.
Y mientras todas estas actividades fuera de la ley suceden, los Consejeros electorales del ITE seguirán cobrando hasta sus 100 mil pesos mensuales por hacer nada y dormir el sueño de los justos, pasando a la historia contemporánea como personajes traidores al pueblo y debilitando aun más la de por si nula credibilidad del órgano electoral.
Los que hoy se ostentan como Consejeros Electorales pasarán la historia por seguir sepultando la credibilidad institucional, por su parcialidad ante un proceso electoral que aún no inicia oficialmente y por su ceguera al no mirar actos adelantados de campaña en los que el aspirante del oficialismo informa los beneficios de los programas sociales y su continuidad.
Si los Consejeros del ITE quieren enmendar su gravísimo error, deben actuar de inmediato, imponer sanciones y multas económicas como lo establece la Ley Electoral.
Sólo haciendo respetar la Ley se puede creer y confiar en una institución publica autónoma e independiente que garantice la transparencia, la legalidad y la equidad en el próximo proceso electoral, pero si los Consejeros no hacen nada, como hasta ahora, entonces son empleados subordinados al Gobierno o grupo político.








































































