Hoy conmemoramos 104 años del natalicio del Maestro Desiderio Hernández Xochitiotzin, orgullosamente oriundo de Contla de Juan Cuamatzi.

Hoy conmemoramos 104 años del natalicio del Maestro Desiderio Hernández Xochitiotzin, orgullosamente oriundo de Contla de Juan Cuamatzi.
Hoy conmemoramos 104 años del natalicio del Maestro Desiderio Hernández Xochitiotzin, orgullosamente oriundo de Contla de Juan Cuamatzi.
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Desiderio Hernández Xochitiotzin fue una figura relevante del muralismo mexicano, de origen tlaxcalteca, que interpretó la historia de su pueblo plasmándola en las paredes del Palacio de Gobierno. Además fue dibujante, pintor, grabador, escritor, arquitecto, cronista, catedrático, investigador y restaurador

Reconocido como el último gran muralista mexicano, su legado continúa dialogando con las nuevas generaciones y reafirmando que el arte es raíz, historia y futuro.

Nació el 11 de febrero de 1922, en el barrio de Santa María Tlacatepac del pueblo de San Bernardino Contla de Juan Cuamatzi Tlaxcaa. Hijo de don Alejandro de la Cruz Hernández de la Rosa y doña Natividad Xochitiotzin Saldaña.

Aproximadamente al año de vida, sus padres lo llevaron a vivir al estado de Puebla, donde pasó su infancia y juventud. En casa, su madre le llamaba “Jesús”; debido al nombre con el cual fue bautizado, José del Sagrado Corazón de Jesús Desiderio.​ Desde pequeño mostró un espíritu inquieto y atraído por las artes, ya que cuando cursaba la primaria, combinaba sus estudios acudiendo al taller artesanal de su padre. Se formó en la Academia de Bellas Artes de la ciudad de Puebla e hizo su primera exposición importante en 1947. Realizó obras y trabajos artísticos tanto en México como en Europa.

Estudió la obra de artistas como José Guadalupe Posada, Agustin Arrieta, Francisco Gotia, en particular la obra de grandes muralistas mexicanos, específicamente la de Diego Rivera. Perteneció a la segunda generación de los grandes muralistas del siglo XX y fue el último muralista al fresco que había en el país, dejando su principal obra en el Palacio de Gobierno de la ciudad capital de Tlaxcala, en el que plasmó toda la rica historia de esta tierra y al mismo tiempo demostró su gran conocimiento en materia de historia y cultura del lugar, por eso se destacó como catedrático y conferencista. Siendo un hombre humilde pero con personalidad animosa, puso en alto al estado de Tlaxcala y a México en Europa. En abril de 2006 el Congreso del Estado determinó concederle el título honorífico de “Embajador de la Cultura Tlaxcalteca” además de otorgarle una pensión económica. Recorrió gran parte de Europa con este título mientras realizaba parte de sus investigaciones.