* Termina una gestión marcada por escándalos de corrupción, confrontaciones y acusaciones de favoritismo
La salida de Homero Meneses Hernández de la Secretaría de Educación Pública del Estado y de la Unidad de Servicios Educativos del Estado de Tlaxcala (SEPE-USET) marca el fin de una de las gestiones más polémicas del gabinete de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros. Al funcionario le exigieron su renuncia y fue presentada hace aproximadamente 45 días y acordada para hacerse efectiva al concluir el ciclo escolar 2025-2026, el funcionario se va en medio del escándalo por la presunta asignación irregular de plazas federales.
Se rumora la llegada del director general del Cobat, el poblado Alonso Trujillo o el relevo temporal de Rafael Bañuelos, director de relaciones laborales.
Lejos de representar un cierre administrativo, su salida deja una larga lista de cuestionamientos sobre el manejo de la educación en Tlaxcala y sobre las decisiones que marcaron su paso por la dependencia.
Durante su gestión, Meneses Hernández fue duramente criticado por su relación con el magisterio. Diversos docentes y organizaciones sindicales lo acusaron de privilegiar la confrontación sobre el diálogo, de tomar decisiones unilaterales y de imponer medidas sin consenso, lo que derivó en constantes movilizaciones y protestas.
Entre su gestión cargará con la muerte de una estudiante normalista, que murió, luego de un enfrentamiento con granaderos ante la negativa de Homero Meneses, de atender las peticiones de las jóvenes estudiantes.
Uno de los episodios que más indignación generó fue cuando, en medio de un conflicto con trabajadores de la educación, trascendió que expresó que los maestros inconformes “se fueran a lavar coches”, declaración que fue interpretada como una descalificación hacia el gremio y profundizó el distanciamiento entre la autoridad educativa y el magisterio.
A ello se sumaron las críticas por el manejo de los casos de presunto acoso laboral dentro de la SEPE-USET. Trabajadores señalaron que las denuncias no fueron atendidas con la seriedad esperada y acusaron a la dependencia de permitir un ambiente de hostigamiento sin acciones contundentes para proteger al personal.
En la recta final de su administración, la controversia alcanzó un nuevo nivel con las denuncias sobre la presunta asignación irregular de plazas federales. Durante su gestión hubo un reparto discrecional de plazas federales y estatales para favorecer a familiares, allegados y personas cercanas al grupo en el poder, acusaciones que incrementaron la presión sobre el funcionario y alimentaron las exigencias de una investigación a fondo, de acuerdo con denuncias anónimas.
Aunque su salida ya está confirmada, la renuncia no cancela las preguntas de fondo. La sociedad espera conocer si las denuncias sobre la asignación de plazas serán investigadas por las autoridades competentes, si se revisarán los procesos de contratación realizados durante su administración y si habrá responsabilidades para quienes hayan participado en posibles irregularidades.
Más allá de los programas y acciones impulsados por la SEPE-USET, el legado de Homero Meneses quedó marcado por los conflictos con el magisterio, el desgaste político, las denuncias de favoritismo y el escándalo por las plazas. Su salida representa uno de los cambios más significativos en el gabinete de Lorena Cuéllar Cisneros, pero también deja pendiente una demanda de rendición de cuentas que difícilmente podrá resolverse únicamente con el relevo del titular.