El combate al secuestro es efectivo cuando los casos son judicializados: JAA

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Tras el reciente rescate de un joven de 26 años en Ocotlán, comunidad de la capital, luego de haber sido privado de su libertad en Zacatelco, el exprocurador, José Antonio Aquiáhuatl Sánchez, destacó que el verdadero combate al secuestro en Tlaxcala debe medirse no solo por los operativos de rescate, sino por la judicialización de los casos.

El también especialista en ciencias policiales y seguridad pública señaló que aunque el rescate fue un trabajo destacado por parte de la Fiscalía y las autoridades involucradas, no debería celebrase pues es la obligación de las autoridades velar por la seguridad de los ciudadanos.

En este sentido, destacó que las autoridades deben hacer más para asegurar que los casos lleguen hasta el final, especialmente en lo que respecta a la judicialización de los mismos.

“Es importante reconocer el trabajo operativo que se ha hecho, el rescate y la detención de los presuntos responsables. Pero lo que realmente importa es que esos casos lleguen hasta un proceso judicial”, comentó Aquiáhuatl.

En entrevista para “EN LÍNEA” con Martín Rodríguez Hernández comentó que Tlaxcala ha enfrentado cifras preocupantes de secuestros, con un total de 12 investigaciones abiertas solo en 2024, además de las carpetas correspondientes a los años previos, lo que revela una problemática persistente.

“El combate al secuestro no puede hablarse de una mejora si no se lleva a cabo este proceso judicial,”, advirtió Aquiáhuatl.

La judicialización de los casos de secuestro es un aspecto crucial para garantizar que los responsables sean finalmente condenados, el exproductor explicó que, si bien las autoridades han hecho un trabajo operativo notable, ahora es necesario fortalecer el trabajo pericial y jurídico para que las pruebas y los datos recopilados en las investigaciones sean suficientes para vincular a los imputados con los secuestros y, en su caso, lograr sentencias.

Aquiáhuatl también mencionó que, en ocasiones, los amparos y las deficiencias procesales pueden beneficiar a los imputados, lo que genera una sensación de impunidad, ya que muchas veces los secuestradores logran recuperar su libertad y continuar con sus actividades ilícitas.