El “Chernóbyl argentino”: pozo petrolero abandonado provoca fuga de hidrocarburos que afecta a bosque

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  • Desde 2022, un pozo petrolero, perforado hace más de 40 años y que nunca fue sellado, expulsa gases y una lluvia de hidrocarburos sobre 20 hectáreas de bosque nativo argentino, en la transición entre el Chaco Seco y las Yungas. La zona está clasificada como Ecosistema Prioritario para la Conservación y como Área Importante para la Conservación de las Aves en la provincia de Salta: alberga especies amenazadas como el águila coronada, de la que hay menos de 1000 ejemplares en el país.

Imagine un tramo de bosque donde termina el Chaco Seco, la gran llanura árida que se extiende por el centro de Sudamérica, y empieza a ganar terreno la humedad de las Yungas, la selva de montaña que baja desde los Andes.

En esa franja entre ambas ecorregiones conviven especies que no se encuentran en ningún otro ambiente. Según describe la autoridad de Parques Nacionales en Argentina, entre los árboles que definen este tipo de ecosistema está el quebracho colorado (Schinopsis lorentzii), de madera tan dura y densa que recibe el nombre de «quiebra hacha» y que durante más de un siglo fue arrasado por la industria taninera para la curtiembre (el proceso que transforma la piel animal en cuero).

Junto a él crece el palo santo (Bulnesia sarmientoi), un árbol de tronco oscuro y aromático, típico de las bajadas más húmedas del Chaco, que suele formar pequeños grupos junto a sus vecinos leñosos. Más cerca del límite con la selva de montaña aparece el lapacho rosado (Handroanthus impetiginosus), que puede alcanzar los 30 metros y que en la temporada seca cubre sus ramas de una floración fucsia que contrasta contra el resto del bosque, todavía sin hojas.

Ahora, imagine que en el centro de ese corredor ecológico hay un pozo petrolero abandonado, perforado en 1983, y que desde hace más de tres años expulsa sin control gases de efecto invernadero y una lluvia de hidrocarburos.

El “Chernóbyl argentino”: pozo petrolero abandonado provoca fuga de hidrocarburos que afecta a bosque
El paisaje de la zona de influencia del pozo abandonado es desolador. Foto: cortesía Greenpeace

Así es el paisaje en Lomas de Olmedo, al norte de la provincia argentina de Salta, donde 20 hectáreas de este bosque único de transición ya están secas, sin vida, cubiertas por una película aceitosa que tiñe todo de un color terracota. Quienes han llegado hasta allí no dudaron en bautizar el territorio como el «Chernóbyl argentino».

El pozo LO-X10 (su nombre técnico dentro del área hidrocarburífera Puesto Guardián) se ubica en jurisdicción de Pichanal, departamento de Orán, a unos 260 kilómetros de la capital salteña. Perforado en 1983 por Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), la petrolera estatal argentina, nunca llegó a explotarse comercialmente y quedó sin el sellado técnico que exige su abandono.

Con los años, la concesión del área pasó por distintas operadoras hasta llegar a President Petroleum S.A., una empresa de capitales británico-argelinos que heredó la responsabilidad del pozo sin haberlo perforado, y que en Argentina está en quiebra declarada desde 2024.

Para el biólogo y especialista en biodiversidad Matías Arrigazzi, quien participó de una misión exploratoria de la organización Greenpeace en el territorio, en noviembre de 2025, llegar a Lomas de Olmedo fue en sí mismo un desafío. «Llegamos por un contacto desesperado de uno de los pobladores, uno de los pocos que sigue ahí, aunque ya no debería [por su seguridad]», cuenta.

Entre los materiales que los pobladores compartieron con el equipo de Greenpeace, y a los cuales Mongabay Latam tuvo acceso, se encuentra un video de una vaca muerta por asfixia, cuyo vómito se prendió fuego al acercarse a un encendedor. Se presume que esto ocurrió por el consumo de agua contaminada, aunque no es posible confirmarlo porque no se hizo una autopsia al animal.

“Primero vimos una nube lejana, una nube extraña. Si uno bajaba la ventanilla del auto, se empezaban a sentir los olores y a escuchar como un ruido blanco, como si la tele se quedara sin señal o si alguna catarata estuviera cerca”, relata Arrigazzi al recordar su acercamiento a la zona afectada. «Luego encontramos animales muertos al costado del camino. Íbamos avanzando con la camioneta y vimos a un animal muerto, luego otro, después cada vez más seguidos, pilas de animales y después hileras de animales muertos tirados al costado del camino».

Cuenta además que, al acercarse al pozo, la única señalización del lugar resultaba inútil: “Hay un cartel que creo que dice ‘prohibido el ingreso’, pero no se lee bien porque está tapado por los mismos gases que cuando salen del pozo se precipitan en forma de lluvia aceitosa. Entonces, no hay nada que impida el paso ni que advierta sobre el peligro real. Estamos hablando de un lugar donde uno pisa y salen hidrocarburos”, resume Arrigazzi.

Habla de un territorio que, además de estar identificado provincialmente como Ecosistema Prioritario para la Conservación, es reconocido internacionalmente como Área Importante para la Conservación de las Aves. Una categoría que, explica Arrigazzi, indica que allí deberían existir «especies que están muy amenazadas, siendo una zona clave para intervenir en cuanto a la conservación».

Según comenta el biólogo, en Lomas de Olmedo deberían convivir el ocelote (Leopardus pardalis), el oso hormiguero (Myrmecophaga tridactyla), el pecarí labiado (Tayassu pecari), la tortuga acuática chaqueña (Acanthochelys pallidipectoris), además del águila coronada (Buteogallus coronatus), de la que quedan menos de 1000 ejemplares en todo el país.

Vista aérea del pozo LO-X10 en Lomas de Olmedo, Salta. La boca del pozo expulsa gases y fluidos que cubren el terreno y escurren hacia una laguna amarillenta formada en sus inmediaciones. Foto: cortesía Martín Katz/Greenpeace

Un pozo sin sellar

El pozo LO X-10 fue perforado inicialmente en 1983 por YPF. Ocho años más tarde, en 1991, mediante un decreto nacional, el área fue adjudicada como CNO-8 “Puesto Guardián” a un consorcio de tres empresas privadas.

A partir de 1991, la concesión del área cambió de manos seis veces en 24 años, hasta que en 2015 la empresa President Petroleum SA quedó como única dueña.

El 22 de agosto de 2023, tras una denuncia de President Petroleum SA, la Secretaría de Minería y Energía de Salta abrió el expediente administrativo para monitorear una posible pérdida de hidrocarburos en el pozo LO-X10.

Según un documento de agosto de 2026 de la Fiscalía de Estado, al cual accedió Mongabay Latam, las inspecciones posteriores confirmaron fugas de gas activas en la boca del pozo y aparición de hidrocarburos alrededor. La compañía, sin embargo, postergó las tareas de abandono definitivo del pozo alegando que su contratista estaba operando en otros sitios y que retomaría más tarde las tareas de sellado.

Sin embargo, fuentes de la fiscalía señalaron a Mongabay Latam que ya existían “múltiples controles, intervenciones técnicas y reclamos por pasivos ambientales sobre el pozo LO-X10” antes de agosto de 2023.

Ese mismo año, Aureliano Reyes, productor ganadero de la finca “El Estanque”, ubicada en Lomas de Olmedo, colindante con el área del pozo, presentó la denuncia que dio origen a una causa penal. Entre las múltiples pérdidas, Reyes reportó la muerte de 350 cabezas de ganado vacuno y equino, sumadas a la contaminación del suelo y de las aguas subterráneas en su propiedad.

 

CON INFORMACION DE ANIMAL POLITICO