Ebrard Llegó Tumbado Y Herrando A Tlaxcala

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Marcelo Ebrard llegó a Tlaxcala con la misma certeza de lo expedito y bien hecho, tal cual lo manifiesta el refrán: «llegó tumbando y herrando» o «llegó tumbando y capando». Dixit campero de aquel que tiene experiencia y sabiduría en cierta faena a realizarse y que llega a poner orden y a marcar la pauta a los demás, concluyendo la labor delegada, con presurosa precisión. Y la verdad es que así ha sido en esta precampaña presidenciable de MORENA. Marcelo ha marcado el patrón a seguir de sus competidores, que fatigados, le llevan viendo la nuca en toda esta carrera. La conocen tan bien, que ya hasta saben cuándo y en dónde se corta el cabello.

Jaime Anzurez/Nierika

Siendo sinceros, si esto no fuera porqué la designación será un lógico dedazo de AMLO, con lo visto, y sobre todo con lo reafirmado en nuestro querido Tlaxcala, el báculo de suspirante presidencial lo tendría bien ganado y a toda honra Marcelo Ebrard. También se puede predecir fácilmente que la verdadera contienda estará ahí, en MORENA, y no con los sonámbulos e inexistentes que se hacen llamar oposición.

Planificado en su justedad, se presentó Marcelo a primera hora en el bello centro de la capital tlaxcalteca, sin acarreos (al menos visibles), despilfarros económicos, ni altos ni lejanos templetes; caminó escuchando y proponiendo con su probada capacidad política. En su cuenta de tuiter, se atrevió con un tema relevante que todos los políticos locales y nacionales tocan con la puntita de los dedos pues claramente quema: la trata de personas que se comprometió a eliminar de Tlaxcala; también prometió «obras de infraestructura, inversión en el campo, tecnologías para la seguridad, atraer empresas y turismo». Y claro, es verdad que es campaña y que todo suena bonito, pero se agradecen propuestas más allá del chiste trillado de darle continuidad a la cuatrote y sobre todo tocar el tema indeseable, oculto, que nos da fama mundial: Tenancingo.

Es cierto que Adán Augusto no ha venido en son de precampaña, ¿o ya vino? Así de irrelevante me ha parecido su movimiento (sin tomar en cuenta lo tapizado de espectaculares que están todas las carreteras de Tlaxcala; por cierto, ¿quién cubre los gastos?, pues poco se puede fiar de alguien que entrega cuentas en un papel como si fuera la división de la cuenta de un grupo de amigos en un antro) y además Adán, sigue sin entender que las copias nunca funcionan, y que él, empecinado en ser una mala copia de AMLO no llegará a consolidar su trayectoria (aunque contradictoriamente ese sentido de la marioneta fanática le puede dar el gane final). Es así: el genio, la figura, nace solamente una vez; que se lo digan a todos los que muertos Manolete, quisieron torear como él.

Y bueno, Claudia. Qué nulas propuestas y qué soñolienta persona y voz muy al fiel a la tonada tan carente de gracia de, “Se compran colchones, tambores refrigeradores, estufas, lavadoras, microondas, o algo de fierro viejo que vendan”. Lo mejor de su visita en Tlaxcala tiene que ver con el video, donde, una de sus coordinadoras, tras ver el vacío y la poca convocatoria, regaña a grito pelado al personal tlaxcalteca: “ayúdame o va a haber pedos”. Si Ebrard no convence a la esfera más radical de MORENA (trató de suplirlo con su peor error: ofrecerle una nueva secretaría al famoso Andy, misma que fue rechazada), sí lo hace Noroña, quien en Tlaxcala estuvo correcto y discreto; allegado de intelectuales de izquierda y presentando su libro, pero sin ese empuje que le permita calar en el gran espacio votante y dejando todo su movimiento en una interesante utopía. Veremos a qué sitio le llevan sus negociaciones.

En fin. Llegó tumbando y herrando, ojalá le sea suficiente. Algunos, tenemos ganas de ver a México con la rienda en la mano izquierda; una izquierda de verdad, pero con apertura a todas las ideas; una socialdemócrata y apegada al estado de derecho. Creo que sería productivo para México: la suma del golpe de realidad que dio la llegada de AMLO, encausado ahora, en disminuir la polarización y las enormes brechas de desigualdad que existen. Para mí, y mi poco conocimiento político, solamente podría llegar con Marcelo y sobre todo lejos de la capacidad controladora de AMLO; es muy certera otra fotografía-meme de un gran mexicano, quien, en su papel de transeúnte pensante, parado en un semáforo de la capital, colgaba de una cartulina fosforescente, (y perdón por la indecencia de la juerga, pero me encanta lo mexicanísimo): “EL MENOS PENDEJO ES EBRARD, LOS DEMÁS VALEN PITO”.