El Gobierno federal presentó el Programa de atención inmediata para la protección a la industria de vehículos pesados, una estrategia que combina incentivos fiscales, financiamiento, nuevas regulaciones de seguridad y control a importaciones, con el objetivo de fortalecer un sector clave para la economía nacional.
Durante el anuncio en la conferencia mañanera, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, explicó que el programa contempla cuatro ejes principales: incentivos fiscales para la compra de unidades nuevas, reactivación de esquemas de financiamiento para pequeños transportistas, la creación de una nueva norma oficial en materia de seguridad vehicular y la actualización de precios de referencia para la importación de unidades usadas.
Uno de los componentes centrales será la deducción inmediata de impuestos para quienes adquieran vehículos nuevos. “Si compras el vehículo nuevo, lo puedes descontar de los impuestos que pagas en el primer año”, detalló Ebrard Casaubón, pues indicó que se destinarán 2,000 millones de pesos para incentivar la renovación de unidades producidas o ensambladas en México.
Asimismo, se anunció un esquema de garantías, con una bolsa inicial de 250 millones de pesos a través de Nacional Financiera, orientado a apoyar a micro y pequeños transportistas, conocidos como “hombre-camión”, quienes enfrentan mayores dificultades para acceder a crédito. En conjunto, el programa podría movilizar hasta 6,000 millones de pesos para acelerar la modernización del parque vehicular.
El titular de Economía subrayó que el plan también busca atender problemáticas estructurales, como la antigüedad de la flota —que ronda los 19 años en promedio—, la cual impacta tanto en seguridad como en emisiones contaminantes. En ese sentido, adelantó que se impulsará una nueva norma para garantizar mejores condiciones en elementos como frenos, iluminación, cinturones y sistemas de visibilidad.
Además, destacó que los vehículos pesados —autobuses, camiones de carga y tractocamiones— representan “una de las columnas vertebrales de toda la economía de México”, al ser responsables del traslado de mercancías y personas en el país.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum enfatizó que el programa está dirigido principalmente a pequeños transportistas y no a las grandes empresas, que ya cuentan con capacidad para renovar sus unidades. “La mayoría de los vehículos son de la mujer o el hombre-camión (…) son más viejitos y no tienen recursos para renovarlos”, explicó.
La primera mandataria añadió que el esquema permitirá deducir la compra en un sólo año, lo que facilitará la adquisición de nuevas unidades, al tiempo que impulsará la producción nacional dentro del denominado “Plan México”. “Es un programa muy importante porque atiende a otros sectores y hace que se produzcan más vehículos en México”, sostuvo.
Con información del Economista

