Día del Periodista: entre los avances y las deudas pendientes

NÉSTOR
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Cada celebración con motivo del Día del Periodista es una oportunidad para reconocer a mis compañeras y compañeros que desde una cámara, una libreta, un micrófono o una pantalla, documentan la vida pública de Tlaxcala. Pero también debe ser un momento para preguntarnos cuánto ha cambiado realmente la relación entre el poder y la prensa, y cuánto falta por construir para consolidar una auténtica libertad de expresión.

Sería injusto afirmar que nada ha cambiado. En los últimos años se han observado avances importantes. Hoy existe una mayor apertura institucional para el cuestionamiento público. Las conferencias de prensa matutinas y los espacios de diálogo entre funcionarios y periodistas han permitido un intercambio más constante de información y han reducido, en cierta medida, la opacidad que durante décadas caracterizó a muchos gobiernos.

También es cierto que la relación entre el gobierno estatal y los medios parece transitar hacia un modelo menos condicionado por la publicidad oficial y más centrado en la difusión de información pública. Es un cambio que, de consolidarse, fortalecería tanto al periodismo como a las instituciones.

Sin embargo, la realidad también obliga a mirar las asignaturas pendientes.

La independencia del periodismo no depende únicamente de que exista acceso a la información. También requiere condiciones laborales dignas, seguridad para ejercer la profesión y reglas claras en la contratación de publicidad oficial. Mientras existan medios que dependan casi exclusivamente del presupuesto gubernamental para sobrevivir, seguirá presente el riesgo de que la línea editorial se vea influenciada por intereses políticos o económicos.

El desafío tampoco es exclusivo de los gobiernos. La clase política, sin importar el partido, continúa mostrando una relación ambivalente con la prensa. Celebra las publicaciones cuando le favorecen y descalifica a los periodistas cuando las preguntas resultan incómodas. La crítica sigue siendo, para muchos actores públicos, un agravio personal en lugar de un componente indispensable de la democracia.

Pero el periodismo también enfrenta sus propios retos. La velocidad de las redes sociales ha impuesto una competencia feroz por publicar primero, a veces sacrificando la verificación de los hechos. La desinformación, las noticias falsas y el sensacionalismo representan hoy amenazas tan serias como cualquier intento de censura.

En tiempos donde cualquiera puede generar contenido, el valor del periodista profesional radica precisamente en hacer lo que otros no hacen: contrastar fuentes, contextualizar los hechos y asumir la responsabilidad ética de informar con rigor.

El proceso electoral que se avecina pondrá nuevamente a prueba esa responsabilidad. Llegarán campañas de desprestigio, información manipulada, rumores disfrazados de noticias y estrategias digitales diseñadas para influir en la opinión pública. En ese escenario, la sociedad necesitará menos propaganda y más periodismo.

Los poderes públicos tienen la obligación de garantizar condiciones para el libre ejercicio de la prensa. Los periodistas, por su parte, deben defender su independencia incluso frente a quienes pretenden convertir la información en un instrumento de confrontación política.

El mejor homenaje para el periodismo tlaxcalteca no está en los discursos oficiales ni en los reconocimientos públicos. Está en construir una relación madura entre prensa y poder, donde las preguntas no incomoden por sí mismas, donde las respuestas sean oportunas y transparentes, donde la crítica no sea motivo de represalias y donde la información tenga siempre mayor valor que la propaganda.

Porque una democracia sólida no necesita periodistas complacientes ni gobiernos intocables. Necesita instituciones abiertas, medios libres y ciudadanos bien informados.

Ese sigue siendo el mayor reto que tenemos en Tlaxcala.

¡Desde mi humilde labor quiero expresar mi felicitación a todas y todos mis compañeros periodistas que con su labor engrandecen y defienden la libertad de expresión y libertad de prensa!