Detención de Ángel Aguirre reactiva investigación por desvío de 287 mdp a punto de prescribir

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  • La orden de aprehensión en contra de Ángel Aguirre por el caso Ayotzinapa, recupera una investigación de la UIF que documentó en 2015 un supuesto desvío de 287 millones de pesos a través de empresas vinculadas con la familia del exgobernador de Guerrero; la acción penal por peculado podría prescribir en octubre de 2026.

La orden de aprehensión con la que fue detenido el exgobernador de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre Rivero, por su presunta participación en el ocultamiento y destrucción de videos clave en el caso Ayotzinapa, refiere una investigación realizada en 2015 por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) sobre un supuesto desvío de recursos públicos de más de 287 millones de pesos que habrían sido dispersados a través de un esquema corporativo familiar.

Esta supuesta capacidad económica fue considerada por el juez de control Mario Elizondo Martínez, adscrito al Centro de Justicia Penal Federal de Almoloya de Juárez, Estado de México, como uno de los elementos para ordenar la detención y posterior reclusión del exgobernador en el penal de máxima seguridad del “Altiplano”, al advertir que dejarlo en libertad podría implicar un “elevado riesgo de evasión de la justicia”.

A pesar de que las operaciones financieras bajo investigación cesaron con la salida de Aguirre de la gubernatura en octubre de 2014, la legislación penal federal mantiene activa la posibilidad de que la Fiscalía General de la República (FGR) proceda penalmente por el desvío de recursos. El plazo para hacerlo vence en octubre de este año, antes de que prescriban los delitos de corrupción que se le pudieran atribuir.

Detención de Ángel Aguirre reactiva investigación por desvío de 287 mdp a punto de prescribir
Omar Reyes Colmenares, actual titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF). Foto: Gobierno CDMX

Ángel Aguirre: la triangulación de 287 millones de pesos y su red familiar

La orden de aprehensión a la que tuvo acceso Animal Político recupera formalmente una querella penal de 326 páginas presentada el 23 de enero de 2015 por la UIF, dependiente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

En la denuncia de la Unidad de Inteligencia Financiera se asienta que Ángel Aguirre encabezó una supuesta red que desvió recursos públicos federales y estatales por un total de 287 millones 12 mil 594 pesos entre los años 2012 y 2014.

Según las constancias financieras, durante la gestión de Ángel Aguirre como gobernador de Guerrero las empresas Comercializadora 2003 S.A. de C.V. y Constructora Trabesa S.A. de C.V. recibieron del erario estatal y de organismos federales —como la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Banobras y la Tesorería de la Federación— contratos y asignaciones de obra pública por un monto global de mil 99 millones 310 mil 916 pesos.

La investigación hacendaria acreditó que presumiblemente Comercializadora 2003 funcionaba como una empresa fachada que “no contaba con ningún empleado”. Además, el dinero público que ingresaba a sus cuentas era retirado en efectivo mediante ventanilla bancaria y dispersado a las cuentas personales de familiares directos y colaboradores del exmandatario estatal.

Entre los presuntos desvíos financieros documentados por la autoridad hacendaria se encuentran transferencias a Carlos Mateo Aguirre Rivero (hermano del exgobernador y excoordinador general del Ejecutivo estatal) por 31 millones 941 mil 700 pesos, y a Ana María Zavala Barros (cuñada del exgobernador) por 20 millones de pesos.

Asimismo, se registraron supuestas transferencias a Luis Ángel Mateo Aguirre (sobrino del exgobernador) por 10 millones 420 mil pesos, y a Floriberto Rafael Aguirre Rivero (hermano del exgobernador) por 8 millones de pesos.

El expediente judicial también asienta que el 25 de enero de 2011, durante su campaña a la gubernatura de Guerrero, el propio Ángel Helodio Aguirre Rivero presuntamente cobró en efectivo un millón de pesos a través del cheque número 613, emitido por la cuenta bancaria de Comercializadora 2003.

Para facilitar esta operación, Aguirre Rivero habría nombrado a Víctor Ignacio Hughes Alcocer como subsecretario de Administración de la Secretaría de Finanzas y Administración del Estado de Guerrero. Las autoridades señalan que Hughes Alcocer mantenía vínculos corporativos previos con las empresas beneficiarias, lo que le permitió coordinar de manera directa la asignación de contratos y los flujos financieros hacia el círculo familiar del gobernador.

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Carlos Mateo Aguirre Rivero, hermano del exgobernador Ángel Aguirre, fue detenido en 2015. Foto: Especial

Domicilios y vehículos bajo registro oficial

Con el propósito de evaluar el arraigo y la movilidad del exgobernador de Guerrero, la FGR también incorporó al expediente judicial las consultas realizadas en las bases de datos de Plataforma México y los registros del entonces Instituto Federal Electoral (IFE).

A través de estos registros se identificaron diversos domicilios oficiales vinculados al exmandatario en lugares como el Fraccionamiento Las Playas, en la Avenida López Mateos, una de las zonas turísticas y residenciales más antiguas del puerto de Acapulco, Guerrero. De igual forma, se localizó otro domicilio en la calle Juan García Jiménez, Colonia Centro, Ometepec, Guerrero.

La orden de aprehensión señala que la policía ministerial detectó que el imputado tenía registrados, además de estos dos inmuebles, diversos domicilios en la Ciudad de México y en otras entidades de la República.

En lo que respecta a su padrón vehicular, las consultas en Plataforma México arrojaron que el exgobernador Ángel Aguirre tiene registrados a su nombre tres vehículos particulares.

Se trata de una camioneta Ford F-150, modelo 1995; una camioneta Ford Full Size Pick Up, modelo 1992; y un camión General Motors C-35, modelo 1999.

Riesgo de fuga e ingreso al penal de máxima seguridad del Altiplano

En la resolución que autorizó el mandamiento de captura, el juez de control Mario Elizondo Martínez valoró estos datos patrimoniales para justificar la necesidad de la prisión preventiva.

Detención de Ángel Aguirre reactiva investigación por desvío de 287 mdp a punto de prescribir
Foto: Cuartoscuro

El juzgador determinó que la “elevada capacidad económica” de Ángel Aguirre, sumada a la existencia de múltiples propiedades en el país, le otorgan la posibilidad material de “desplazarse y ocultarse en cualquier punto de la República Mexicana, así como de solventar un viaje e inclusive su permanencia de forma permanente en el extranjero”.

Adicionalmente, tomó en cuenta el cargo de gobernador que ostentó el imputado, señalando que mantiene un “ámbito de influencia” que podría utilizar para “favorecerse con tratos diferenciados o eventualmente ser auxiliado para una evasión” en un centro penitenciario común.

Por tal motivo, el juez ordenó su ingreso inmediato al Centro Federal de Readaptación Social Número 1, el penal de máxima seguridad del “Altiplano”, en Almoloya de Juárez, lugar en el que se encuentra privado de la libertad desde su detención, el 6 de agosto de 2026.

Durante su audiencia inicial, la defensa legal del exmandatario intentó desacreditar los cargos imputados argumentando que las acusaciones financieras correspondían a investigaciones concluidas en años anteriores. Sin embargo, el juez desestimó los argumentos de la defensa y dictó el auto de vinculación a proceso, manteniendo la reclusión preventiva durante la etapa de investigación complementaria.

Investigación de la FGR: plazos y prescripción por lavado de dinero y peculado

De acuerdo con el Código Penal Federal (CPF), el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero), previsto en el artículo 400 Bis, contempla una pena de 5 a 15 años de prisión en el sistema de justicia penal.

Mientras que el artículo 105 establece que la acción penal para este ilícito prescribe en un plazo igual al término medio aritmético de la sanción, equivalente a 10 años.

Sin embargo, aunque el plazo básico de prescripción sin actuaciones se habría cumplido en octubre de 2024, el artículo 110 señala que dicho plazo se interrumpe por las actuaciones ministeriales y judiciales de investigación.

Esta interrupción de la prescripción permite ampliar el término hasta por una mitad (50 %) del plazo original, fijando un límite absoluto de 15 años para la persecución penal.

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Ernestina Godoy Ramos, fiscal general de la República. Foto: Cuartoscuro

Debido a que el Ministerio Público de la Federación ejerció acción penal y detuvo a coautores clave de la red (como el hermano del exmandatario, Carlos Mateo Aguirre Rivero y miembros de la familia Hughes) en febrero de 2015, el reloj procesal se interrumpió de manera legal.

Bajo esta regla, la Fiscalía General de la República cuenta con un plazo vigente hasta octubre de 2029 para proceder formalmente contra el exgobernador por el delito de lavado de dinero.

En contraste, el escenario procesal es distinto para el delito de peculado, contemplado en el artículo 223 del CPF, el cual sanciona la distracción de recursos públicos con una pena de 2 a 14 años de prisión cuando el monto excede las 500 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA).

Su término medio aritmético es de ocho años, y el plazo máximo ampliado por interrupción procesal alcanza los 12 años. Conforme a este cálculo, la acción penal por peculado prescribirá de forma definitiva en octubre de 2026.

El requisito legal de procedibilidad necesario para perseguir el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita fue cubierto desde el 23 de enero de 2015 con la presentación formal de la querella por parte de la UIF.

Esta temporalidad financiera es independiente del cargo por el cual Ángel Aguirre fue vinculado a proceso el 11 de agosto de 2026.

El delito de desaparición forzada de personas cometida por servidores públicos es clasificado por el Código Nacional de Procedimientos Penales (CNPP) y la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) como un ilícito continuo y permanente.

Por tal motivo, la persecución penal por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa no prescribe en tanto no se establezca plenamente el destino o paradero de las víctimas de la noche de Iguala.