* Desde Ixtenco hasta San Diego, las semillas nativas de Tlaxcala cruzan la frontera no sólo como alimento, sino como un símbolo de identidad, memoria y arraigo para miles de tlaxcaltecas que viven lejos de su tierra.
El maíz nativo de Tlaxcala volvió a demostrar que su mayor riqueza no está únicamente en el campo, sino en su capacidad para unir a quienes dejaron su lugar de origen. Desde San Diego, California, el antropólogo y guardián de semillas Cornelio Hernández Rojas, originario de Ixtenco, llevó el legado de los maíces nativos a la comunidad migrante tlaxcalteca, fortaleciendo el vínculo con sus raíces a través de la cultura y la gastronomía.
Su participación se realizó durante la Expo Tlaxcala Origen, un encuentro impulsado por el Grupo Empresarial Matlalcuéyetl, integrado por migrantes de Ixtenco, quienes promueven actividades para preservar las tradiciones de Tlaxcala entre las nuevas generaciones que viven en Estados Unidos.
Durante la conferencia, Hernández Rojas explicó que los maíces nativos representan siglos de conocimiento campesino y forman parte de la identidad de las comunidades tlaxcaltecas. Señaló que conservar estas semillas significa proteger una herencia cultural que ha sobrevivido gracias al trabajo de las familias productoras.
El especialista advirtió que el avance de los maíces híbridos y transgénicos pone en riesgo esa riqueza, pues obliga a los agricultores a depender de semillas comerciales y del uso intensivo de agroquímicos, mientras que las comunidades de Tlaxcala continúan seleccionando e intercambiando sus propias semillas, una práctica que ha permitido preservar su diversidad durante generaciones.
Además de compartir el valor agrícola del maíz, el investigador destacó que para los migrantes escuchar la historia de estas semillas representa una forma de reencontrarse con su lugar de origen, mantener vivas sus costumbres y transmitirlas a sus hijos, aun cuando se encuentren a cientos de kilómetros de Tlaxcala.
Hernández Rojas también habló sobre las diferencias entre el modelo agrícola industrial que predomina en Estados Unidos y el sistema tradicional que aún persiste en comunidades como Ixtenco, donde la prioridad sigue siendo conservar el maíz nativo como patrimonio biocultural.
Esta fue la tercera ocasión en que el antropólogo participa en actividades internacionales para difundir la importancia de los maíces de Tlaxcala. Tras haber recibido el Premio Tlahuicole en Los Ángeles en 2022 y participar en un encuentro en San Antonio, Texas, en 2024, aseguró que cada invitación confirma que el maíz de Ixtenco no sólo alimenta a México, sino que también fortalece la identidad de los tlaxcaltecas que han hecho de Estados Unidos su segundo hogar.

