Conforme se acerca el momento de definición de la candidatura presidencial dentro del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), los ánimos más se encienden, se exacerban.
Hay nerviosismo en todos los actores políticos, incluido el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador.
A esta hora ya se sabrá dentro de Morena el nombre de las cuatro empresas que realizarán las encuestas espejo para elegir al coordinador o coordinadora de Defensa de la Cuarta Transformación.
Es muy probable, sin embargo, que los nombres de éstas se filtren en las próximas horas, y eso mismo caliente aún más los ánimos.
Así que los trabajos a favor de alguna de las “corcholatas” que están en el tablero se intensificarán en cada una de las entidades federativas.
Es el caso de Tlaxcala, donde el próximo lunes estará en una reunión de trabajo con sus estructuras estatales de apoyo el ex secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández.
Por eso mismo, quienes simpatizan con el tabasqueño han intensificado el proselitismo a favor de Adán Augusto López.
Y como ha dicho López Obrador cuando dio el ejemplo de cómo barrer la corrupción gubernamental, el respaldo viene de arriba hacia abajo. Es decir, de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros a sus integrantes de gabinete.
Prácticamente toda la estructura gubernamental, e incluso una buena parte de quienes encabezan los órganos autónomos, están a favor de Adán Augusto López, aunque saben que a estas alturas ya no hay mucho qué hacer a su favor.
En Tlaxcala esa estructura gubernamental respalda al gobernador tabasqueño con licencia, no por simpatía a su precandidatura, sino por mero interés. El interés de formar parte del gobierno estatal. Es decir, un pago de facturas y pago de lealtades.
A eso juegan, por ejemplo, el secretario de Gobierno, Sergio González Hernández, y el secretario de Infraestructura, Alfonso Sánchez García. Pero tal vez por eso mismo todo lo que ahora realizan no les alcance para llegar al Senado de la República.
Se podrá o no estar de acuerdo en lo dicho por Marcelo Ebrard, pero el ex secretario de Relaciones Exteriores dice algo cierto: la definición de la candidatura estará entre él y Claudia Sheinbaum. Con más probabilidad de alcanzarla ella que él.
En esa circunstancia, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, también con licencia, tendrá la oportunidad de tener mano en la definición de candidaturas al Senado.
No le dejará a su principal rival interno el control de esa Cámara, más aún sabiendo que no hay forma de que Morena tenga el control absoluto para concretar reformas constitucionales, como sí podría tenerla en la Cámara de Diputados.
Además, algo ya tendrá claro Claudia Sheinbaum: perfectamente debe saber quién le apoya en su trabajo de ganar la encuesta rumbo a la candidatura presidencial. Y el apoyo no se encuentra en Palacio de Gobierno.
La apuesta de quienes hoy trabajan en el gobierno estatal se encuentra exclusivamente en la cuotas políticas que podrían alcanzar apoyando a Adán Augusto López. Ya veremos si eso es suficiente. Al menos Claudia ya lo sabe.


