A dos meses del trágico deceso de Brenda N., la mujer del Barrio El Cristo que terminó muerta de un disparo en la cabeza por haber tenido la osadía se exigir justicia contra tres delincuentes sorprendidos en flagrancia, ninguna autoridad ha tenido la decencia de brindar una explicación sobre los hechos ocurridos el pasado 26 de abril.
Aun cuando los elementos de la Dirección de Seguridad Pública que fueron los directamente responsables del asesinato estaban plenamente identificados, es el día que no existe ninguna persona detenida por este artero homicidio donde, todo parece indicar que la Fiscalía General de Justicia del Estado (#FGJE), no ha emitido un solo informe al respecto.
Pese a que los habitantes de este Barrio todavía recuerdan la balacera que se desató derivado de la agresión a Brenda N., el responsable de su muerte pareciera tener un gran manto protector que ha evitado su detención, incluso hay quienes aseguran que sigue trabajando dentro de la corporación municipal sin el menor recato por lo que hizo.
Esta indolencia raya el cinismo de las autoridades, quienes lejos de brindar una atención a los justos reclamos de la población, optaron por asesinar a una mujer con tal de salvar a tres delincuentes que fueron sorprendidos en flagrancia y donde los policías municipales, estaban dispuestos a dar la vida con vehemencia para rescatarlos, como si se tratara de sus propios familiares, al grado de disparar en contra de los ciudadanos que ya están cansados de la elevada inseguridad que se registra en San Pablo del Monte.
Todavía hace un mes durante las “Jornadas por la Paz” nadie se acordó de llevar consigo a la titular de la Secretaría de las Mujeres, Nydia Cano Rodríguez, o al directora del Centro de Justicia para las Mujeres del Estado de Tlaxcala, Verenice García Zaldívar, al menos para simular la atención a la docena de mujeres que denunciaron haber sido objeto de un acoso sexual y laboral por parte del secretario del ayuntamiento, Alejandro Martínez Sánchez y otros funcionarios que, lejos de ser sancionados fueron premiados con la libertad para amenazar a sus presas a pesar de tener ordenes de restricción, lo único que hizo una de las flamantes funcionarias, fue mandar a una trabajadora para hablar por teléfono al ayuntamiento para saber cómo estaba ese caso.
Ya ni hablar de la presidenta municipal, Ana Lucía Arce Luna, una mujer falta de credibilidad, autodeclarada como garante de la corrupción en este municipio, solapadora de las agresiones contra las de su género, pues para ella, pesa más su amor por sus funcionarios consentidos que actuar con estricto apego a la ley y ahora está más preocupada por el concierto de Caifanes, pues su único objetivo es dar pan y circo a los habitantes, pues sabe que con eso los mantiene calmados.
Información de: Ismael Morales / Antena Tlaxcala