El INEGI reporta el nivel más bajo de percepción de inseguridad en el país durante el actual sexenio; en la capital tlaxcalteca, casi dos de cada tres habitantes aún no confían en las condiciones de seguridad.
Mientras el Gobierno federal presume una reducción histórica en la percepción de inseguridad en México, en Tlaxcala los resultados muestran que las autoridades estatales todavía tienen una deuda pendiente con la ciudadanía: recuperar la confianza en materia de seguridad.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 63.4 por ciento de los habitantes de la ciudad de Tlaxcala considera inseguro vivir en la capital del estado. Aunque la cifra disminuyó respecto al 69.7 por ciento registrado en diciembre de 2025, la realidad es que casi dos de cada tres personas siguen percibiendo que su entorno no es seguro.
El dato deja en evidencia que, pese al discurso oficial sobre los avances en seguridad y los constantes anuncios de operativos, detenciones y coordinación institucional, la percepción ciudadana continúa siendo mayoritariamente negativa.
La reducción de 6.3 puntos porcentuales representa un avance estadístico, pero resulta insuficiente para hablar de una recuperación de la confianza. Mientras la administración estatal destaca estrategias y resultados, la opinión de la población refleja que esos esfuerzos todavía no se traducen en una sensación de tranquilidad para la mayoría de los habitantes de la capital.
El propio INEGI advierte que este indicador no mide el número de delitos, sino la percepción de la ciudadanía sobre la seguridad en el lugar donde vive. Precisamente por ello, la encuesta se convierte en un termómetro de la confianza pública hacia las instituciones encargadas de garantizar la seguridad.
A nivel nacional, la percepción de inseguridad alcanzó su nivel más bajo desde el inicio del actual sexenio. Tlaxcala también registró una mejoría, pero el estado sigue lejos de poder presumir un cambio de fondo cuando la mayoría de sus habitantes continúa manifestando temor e incertidumbre.
Las cifras del INEGI envían un mensaje claro: más allá de los boletines oficiales y los anuncios de resultados, el principal desafío del Gobierno de Tlaxcala sigue siendo convencer a los ciudadanos de que vivir en la entidad es realmente más seguro. Hasta ahora, los datos indican que ese objetivo aún no se alcanza.
