El Tribunal Electoral de Tlaxcala (TET) se ha consolidado una vez más como epicentro de controversia y pérdida de confianza pública.
Este viernes la crisis interna alcanzó su clímax cuando la mayoría del pleno decidió desconocer a Miguel Nava Xochitiotzi como magistrado presidente, designando en su lugar a la magistrada Esther Terova Cote como nueva titular del órgano jurisdiccional.
La decisión fue confirmada oficialmente por el TET en un comunicado emitido esa misma tarde, donde se detalla que la asunción de Terova Cote se resolvió por unanimidad en una sesión especial del pleno.
Este episodio pone al descubierto, de manera irrefutable, la fragilidad estructural del tribunal, sus divisiones internas crónicas y la evidente incapacidad de Nava —quien aspiraba a su ratificación en el Senado— para liderar un organismo que, durante meses, ha navegado entre litigios internos, resoluciones polémicas y un desgaste acumulado que ha erosionado su legitimidad.
Históricamente, la gestión de Nava ha sido marcada por escándalos financieros, como el uso indebido de vehículos oficiales y un salario millonario en 2024 que superó los 5 millones de pesos sin rendición de cuentas clarass, así como por fallos controvertidos revocados por instancias superiores, como la anulación de elecciones en Huamantla y el distrito 15 local.
En dos sesiones consecutivas celebradas al mediodía, las magistradas Esther Terova Cote y Claudia Salvador Ángel declararon concluido el encargo de Nava, argumentando que su periodo de siete años como magistrado propietario expiró el 14 de noviembre de 2025 y que, ante la ausencia de resolución del Senado sobre su ratificación, se generó una vacante legal que debía cubrirse de inmediato.
Siguiendo esta lógica, el pleno llamó al secretario de acuerdos, Ángel Magdiel Benítez Pérez, para integrarlo como magistrado por ministerio de ley, hasta que la Cámara Alta emita su dictamen definitivo.
Posteriormente, con el pleno reconfigurado, la designación de Terova Cote como presidenta se aprobó por unanimidad, cerrando formalmente el capítulo de Nava pero inaugurando uno de mayor incertidumbre jurídica, política y operativa para un tribunal que opera sin cohesión ni credibilidad.
La sesión, presidida por la magistrada Claudia Salvador Ángel, reflejó la premura con la que actuó el TET ante el silencio del Senado y la imperiosa necesidad de mantener la integración mínima del pleno.
Nava convocó la sesión inicial, pero su ausencia posterior —sin reconocimiento de sus pares— evidenció el colapso total de su liderazgo.
El tribunal procedió sin él, desplazándolo efectivamente del cargo, en un acto que resalta no solo la fractura interna, sino también la falta de consenso que ha caracterizado su administración desde al menos 2024.
El núcleo del conflicto radica en pugnas internas que se han agravado durante meses, exacerbadas por la inoperancia política de Nava, su fracaso en forjar alianzas y su obstinación en retener la presidencia pese al deterioro de su legitimidad.
A esto se suma un vacío legal palpable: el Senado, pese a haber admitido 38 aspirantes para la vacante —incluyendo a Nava—, no ha resuelto la ratificación, dejando al TET en un limbo que obligó a la intervención provisional.
Recientemente, el 11 de noviembre, el TET organizó un conversatorio sobre experiencias en la elección judicial 2025, convocado por Terova Cote y Salvador Ángel, donde se discutieron retos como la discrepancia entre distritos judiciales y electorales —un tema que resalta la fragilidad institucional en vísperas de procesos venideros.
El desenlace deja un TET fracturado y expuesto, al borde del colapso operativo. En paralelo, el Congreso local designó el 13 de noviembre a Lorena Martínez García como titular del Órgano Interno de Control del TET por dos años, un movimiento que busca fortalecer la fiscalización interna en medio de esta tormenta.
Sin embargo, el daño a la imagen pública persiste, agravado por el historial de controversias.
