30 años del monumento a Tlahuicole, un Ícono de la cultura Tlaxcalteca

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El monumento a Tlahuicole, ubicado en la entrada principal del lado sur de la ciudad de Tlaxcala, es una de las esculturas más emblemáticas de la capital tlaxcalteca y representa el legado histórico del héroe otomí y su importancia durante las Guerras Floridas de la época prehispánica.

La estatua es una réplica de la escultura del guerrero tlaxcalteca creada por el artista español Manuel Vilar y Roca en 1852, el monumento fue inaugurado el 5 de febrero de 1995 durante el sexenio del gobernador José Antonio Álvarez Lima y este miércoles cumple 30 años desde su develación.

En el acto de inauguración participaron figuras destacadas de la vida pública y cultural de Tlaxcala, como el entonces presidente municipal Cesáreo Teroba Lara, el artista Desiderio Hernández Xochitiotzin y el alumno de Educación Física Víctor Luis Portilla.

La creación del monumento se gestó en la década de los noventa, cuando Joaquín Cisneros Fernández, en su segunda gestión como presidente municipal de Tlaxcala, impulsó la iniciativa para rendir homenaje a Tlahuicole.

Siguiendo el legado de su padre, el exgobernador Joaquín Cisneros Molina, quien inauguró el estadio Tlahuicole en 1961, consideró que era el momento de reconocer la memoria de este personaje. “Tlaxcala honraba a Xicohténcatl y a los cuatro señoríos, pero nunca aparecía Tlahuicole en los reconocimientos”.

Tlahuicole fue un guerrero otomí nacido en el valle de Puebla-Tlaxcala en el siglo XVI, su nombre significa “El del asa de barro”, en referencia a un ornamento distintivo que portaba en el pecho, perteneciente a una familia noble, recibió formación militar en el Calmécac y destacó en las Guerras Floridas por su fuerza y valentía.

Desde su inauguración en 1995, la escultura de Tlahuicole ha sido un punto de referencia en la vida cotidiana de los tlaxcaltecas, la obra del escultor Manuel Vilar lo representa en bronce con una musculatura idealizada, inspirada en fuentes clásicas como el Laocoonte y el Apolo Belvedere. Incluso, su figura es mencionada en el himno a Tlaxcala, reafirmando su importancia en la historia y cultura del estado.

A 30 años de su develación, el monumento sigue siendo un símbolo de identidad y orgullo para los tlaxcaltecas, recordando el valor y la resistencia de uno de sus héroes más representativos.