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		<title>Filosofía Cuchau</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Lozano]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Oct 2023 19:43:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía Cuchau]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Se puede ser feliz, o encontrar plenitud en el trabajo que la vida te pone enfrente, o es necesario buscar el espacio ideal para desarrollar aquello? Personalmente, quiero confesar mi inclinación con algunas filosofías orientales, tales como el budismo y claras con que la felicidad o plenitud (o llámale como quieras a ese sentimiento de [&#8230;]</p>
<p>El cargo <a href="https://martinrodriguezhernandez.com/filosofia-cuchau/">Filosofía Cuchau</a> apareció primero en <a href="https://martinrodriguezhernandez.com">Martín Rodríguez Hernández</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">¿Se puede ser feliz, o encontrar plenitud en el trabajo que la vida te pone enfrente, o es necesario buscar el espacio ideal para desarrollar aquello? Personalmente, quiero confesar mi inclinación con algunas filosofías orientales, tales como el budismo y claras con que la felicidad o plenitud (o llámale como quieras a ese sentimiento de bienestar para con tu presente) se encuentra en uno mismo y sobre todo alejado de cualquier factor externo. En el fondo, también el catolicismo (mi religión) lo propone: Dios —que lo es todo— está en nosotros, o al menos eso se supone; entonces puedes encontrar felicidad-plenitud-Dios siendo notario, siendo albañil, siendo rico o pobre, viviendo en Praga o en Apizaco, estando soltero o casado, siendo presidente de la República o siendo personal de Six Flags.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es que, el fin pasado fui a Six Flags y una de mis primeras reflexiones fue “¡qué divertido, me gustaría trabajar en un parque de diversiones!”. Luego, entre más me subía a juegos y más veía la cara del personal pensé, “absolutamente no, la monotonía me acabaría ganando la partida y tendría la cara igual”. Los repetitivos mensajes del colectivo trabajador se escuchaban tan tristes y grises que me contagiaban aún más de nervios: “Esperen al personal para que les aseguren. Contacto visual completo. Levanten las manos y den un grito”,</p>
<p style="text-align: justify;">Y no me reconocí. Pasé más miedo que nunca. Vi muy lejanos los años donde me subía una y otra vez sin ningún estrés mayor. Será la edad. Será que me vuelvo uno de mis padres, pero me costó muchísimo. Aun así, estuve en todos los juegos y en varias ocasiones. Todo cambió, o me solté cuando coincidimos, ya de noche, con una controladora del Superman a la que no olvidaré: irradiaba ánimos en sus indicaciones, gestos y miradas; le gustaba (¡claro!) su trabajo, o al menos trataba de disfrutar aquello y, por tanto, nosotros disfrutamos más. Su control de seguridad fue divertidísimo, el “levanten las manos” fue un grito eufórico seguido de, “disfruten… es un placer para nosotros, el personal de Superman, poder atenderlos”, y todavía seguido de un grito de mapache extasiado—con el carro ya andando y sin ella a la vista— alargado de un: ¡Cuchauuuuuuuuuuuuu! (véase Rayo McQueen de Pixar).</p>
<p style="text-align: justify;">(Escribe Ortega y Gasset: «Cuando no hay alegría… La vida nos ofrece un panorama de universal esclavitud). Es casi un milagro en esta sociedad tan individualista poder encontrarte a gente irradiante de vida y de sentido de comunidad. Seguramente ella, la controladora, tendrá un gran trabajo profundo e interno para disfrutar tanto su trabajo. El chiste es que algo en mí se desbloqueó y disfruté como nunca. Es verdad, era noche y la lluvia tímidamente nos mojaba (eso incrementó el disfrute), pero también la filosofía Cuchau ayudó. Encontré durante los escasos tres minutos un sentimiento de presente, de callar la mente y de sentir… de vida. Fue lo más parecido a la libertad absoluta. Nada existente en esos tres minutos; solamente el Señor de los Espacios Infinitos habitando el momento. Yo lo sentí. Tras el vacío, lo comenté con ella (mi acompañante) y coincidimos: eso no fue una experiencia normal o terrenal; fue algo más. Volvimos a la fila dos veces más. Claro que se puede habitar por completo cualquier momento y volverlo pleno. Volverlo feliz. ¡Cuchau!</p>
<p>El cargo <a href="https://martinrodriguezhernandez.com/filosofia-cuchau/">Filosofía Cuchau</a> apareció primero en <a href="https://martinrodriguezhernandez.com">Martín Rodríguez Hernández</a>.</p>
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